Observatorio de investigación

HBOT y fibromialgia: ensayos prometedores que aún necesitan replicación

Ensayos aleatorizados israelíes describen alivio de síntomas y cambios en la neuroimagen en la fibromialgia, sobre todo tras un trauma. Alentadores, pero de un solo centro y pequeños.

Los ensayos que pusieron la HBOT en el mapa para la fibromialgia

La fibromialgia es una afección crónica caracterizada por dolor generalizado, fatiga y dificultad cognitiva, y sigue siendo difícil de tratar. Un conjunto de estudios de Shai Efrati y colaboradores en Israel ha explorado si la HBOT puede ayudar. El más conocido es un ensayo aleatorizado de 2015 publicado en PLOS ONE, que incluyó a 60 mujeres con fibromialgia y las asignó a 60 sesiones de HBOT o a un control en lista de espera que después pasó a recibir el mismo tratamiento. Las participantes tratadas mostraron mejoras significativas en las medidas estándar de la fibromialgia, incluidos el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia, el recuento de puntos sensibles y los umbrales de dolor.

El protocolo de estos ensayos era intensivo: por lo general 60 sesiones diarias respirando oxígeno de alta concentración a unas 2 atmósferas absolutas, un ciclo mucho más exigente que un puñado de visitas de bienestar ocasionales. Esa intensidad es una de las razones por las que resulta difícil generalizar los resultados a un uso cotidiano más ligero.

Qué mostró la neuroimagen

Lo que hizo notable el estudio no fueron solo las puntuaciones de los síntomas, sino las imágenes. Mediante gammagrafías cerebrales SPECT, los investigadores comunicaron que la mejoría clínica se correspondía con cambios medibles en la actividad cerebral en regiones implicadas en el procesamiento y la modulación del dolor. Los autores lo interpretaron como prueba de que la HBOT actuaba sobre el sistema nervioso central en lugar de producir un efecto puramente subjetivo, y plantearon la fibromialgia en parte como una afección de función cerebral alterada.

El subgrupo postraumático

Trabajos posteriores se centraron en pacientes cuya fibromialgia estaba ligada a un trauma previo. Un ensayo enfocado en mujeres con antecedentes de abuso sexual en la infancia, de nuevo con un diseño cruzado, comunicó mejoras en los síntomas, la calidad de vida y las medidas de estrés postraumático, junto con cambios en las imágenes de SPECT y de resonancia magnética. Otro estudio aleatorizado comparó la HBOT con el tratamiento farmacológico en pacientes con fibromialgia que además habían sufrido una lesión cerebral traumática. En estos estudios el subgrupo postraumático ha parecido responder, algo que los investigadores leyeron como una pista sobre quién podría beneficiarse más.

Por qué la cautela sigue justificada

La limitación constante es que la mayor parte de esta evidencia procede de un único centro de investigación, con un número modesto de participantes y diseños difíciles de cegar, ya que los pacientes suelen saber si están siendo presurizados. Equipos independientes aún no han replicado los resultados a gran escala, y la propia fibromialgia cuenta con pocos tratamientos de eficacia fiable, lo que eleva tanto el atractivo de cualquier resultado positivo como el riesgo de leer demasiado en unos datos preliminares. Quien compare los montajes presurizados y de alto oxígeno utilizados en estos ensayos con lo que se vende comercialmente debe tener en cuenta que los protocolos solían basarse en equipos de nivel clínico; nuestra página sobre cámaras monoplaza (cámaras monoplaza) explica en qué se diferencian esos sistemas de los modelos de consumo más ligeros.

La investigación sobre la fibromialgia se cuenta entre las señales más intrigantes de la HBOT, pero intrigante no es lo mismo que probado. Hasta que ensayos más amplios y multicéntricos confirmen el efecto, la HBOT para la fibromialgia sigue siendo experimental. Quien conviva con esta afección debería tratarla como una opción que explorar con un médico cualificado, no como una terapia consolidada.

Fuentes