Guía para el paciente

Qué ocurre realmente durante una sesión profesional de HBOT

Evaluación, presurización, compensación de oídos, duración y número de sesiones previsto - un recorrido paso a paso de una sesión clínica de HBOT según grandes centros médicos.

Antes de entrar

La oxigenoterapia hiperbárica suele realizarse de forma ambulatoria. Según Johns Hopkins Medicine, por lo general se pide al paciente que se ponga una bata médica de algodón 100 por ciento y que retire los objetos que puedan suponer un riesgo de incendio o de presión, ya que el ambiente de la cámara es rico en oxígeno. Un profesional clínico revisa su historial y el motivo del tratamiento antes de que comience la sesión.

Dado que el oxígeno favorece la combustión, las unidades hiperbáricas aplican normas de seguridad estrictas. Los encendedores, los dispositivos con pilas y los productos capilares o cutáneos derivados del petróleo suelen mantenerse fuera de la cámara, y el personal comprobará que no lleva nada prohibido. Estas normas son rutinarias, y cumplirlas es parte de lo que hace seguro el tratamiento en un centro acreditado.

El entorno depende del tipo de cámara. En una unidad monoplaza uno se tumba en una camilla acolchada que se desliza dentro de un tubo de acrílico transparente de unos dos metros de largo. En una cámara más grande, tipo habitación, se puede tratar a varias personas a la vez sentadas.

Presurización y respiración de oxígeno

Una vez sellada la cámara, la presión se eleva de forma gradual. Mayo Clinic describe que la presión del aire dentro de la cámara aumenta hasta unas dos o tres veces la presión atmosférica normal, mientras que Johns Hopkins cita presiones de hasta unas 2,5 veces lo normal. A esa presión se respira oxígeno casi al 100 por ciento, lo que permite que el plasma sanguíneo transporte a los tejidos mucho más oxígeno de lo habitual.

Se le pide que se relaje y respire con normalidad. En muchas cámaras se puede ver la televisión o escuchar música, y se puede hablar con el técnico en todo momento. El personal lo vigila durante toda la sesión.

Compensar los oídos

La sensación que se percibe con más frecuencia es en los oídos. A medida que sube la presión, Johns Hopkins señala que los oídos pueden sentirse taponados o pueden destaparse, de forma similar al descenso de un avión, y describe como normal una molestia leve. Los técnicos suelen enseñar técnicas de compensación sencillas, como tragar, bostezar o destapar suavemente los oídos, para que la presión se equilibre a ambos lados del tímpano. Avisar pronto al personal si la presión resulta molesta les permite ir más despacio.

Duración, número de sesiones y después

Una sola sesión suele durar entre unos 30 minutos y dos horas. Mayo Clinic sitúa un tratamiento típico en torno a una hora y media o dos horas. El número de sesiones necesarias depende por completo de la afección que se trate, y ambos centros insisten en que lo establece el equipo tratante, no una regla fija. Los protocolos de heridas, en particular, pueden llegar a muchas sesiones.

Tras el tratamiento, la cámara se despresuriza lentamente. Johns Hopkins señala que algunas personas se sienten mareadas o cansadas después, y que esto suele pasar con bastante rapidez. Mayo Clinic indica que entre los posibles efectos secundarios pueden figurar cambios temporales en la visión y, con menos frecuencia, lesiones de oído o de senos paranasales por el cambio de presión, lo que constituye otra razón para practicar con cuidado la compensación.

El tipo de cámara condiciona toda la experiencia, desde cómo se tumba hasta cómo compensa, y una descripción general de los sistemas individuales en cámaras monoplaza puede hacer que una primera cita resulte menos extraña. Aun así, los detalles de su propio protocolo, incluidas la presión y el número de sesiones, deben establecerlos y explicarlos el médico y el equipo hiperbárico responsables de su atención.

Fuentes