Observatorio de investigación

El estudio de la HBOT y los telómeros: qué comunicó realmente el artículo de Aging de 2020

Un ensayo de 2020 halló telómeros más largos y menos células senescentes tras 60 sesiones de HBOT. Son hallazgos llamativos, pero generan hipótesis, no prueban un envejecimiento más lento.

Qué se propuso medir el estudio

En 2020, un equipo de investigadores dirigido por Shai Efrati y Amir Hadanny en el Sagol Center de Israel publicó en la revista con revisión por pares Aging un artículo que atrajo gran atención. El equipo reclutó a 35 adultos mayores sanos e independientes y administró a cada uno 60 sesiones diarias de HBOT a lo largo de unos 90 días. El objetivo era acotado y específico: comprobar si la terapia modificaba dos marcadores celulares habitualmente vinculados al envejecimiento biológico, a saber, la longitud de los telómeros y la fracción de células senescentes en la sangre.

Los telómeros son cápsulas protectoras en los extremos de los cromosomas que tienden a acortarse a medida que las células se dividen y envejecen. Las células senescentes son células más viejas que dejan de dividirse, pero permanecen y pueden favorecer la inflamación. Ambos se estudian como marcadores del envejecimiento, aunque ninguno mide directamente cuánto ni con qué calidad vivirá realmente una persona.

Las cifras destacadas

Los resultados comunicados fueron llamativos. Según el artículo, la longitud de los telómeros en células inmunitarias aisladas aumentó hasta cerca de un 38 por ciento, y la proporción de células senescentes cayó hasta alrededor de un 37 por ciento, con el mayor descenso en un subgrupo de células T colaboradoras senescentes. Los autores describieron el sentido del cambio como comparable a revertir años de la tendencia habitual asociada a la edad en estos marcadores concretos.

Por qué los resultados generan hipótesis

Esas cifras merecen contexto. El estudio era pequeño, no incluía un grupo de control aparte, ya que cada participante se comparaba con su propia situación de partida, y medía marcadores de células sanguíneas en lugar de algún resultado clínico como una enfermedad, la función física o la esperanza de vida. Un cambio en un marcador no se traduce automáticamente en un beneficio para la salud, y los marcadores de edad biológica pueden variar por muchos motivos. Los propios investigadores enmarcaron el trabajo como un ensayo prospectivo que abre una pregunta más que como uno que la resuelve.

También conviene fijarse en cómo han circulado los hallazgos. El mismo grupo israelí ha publicado un amplio corpus de investigación sobre la HBOT, y desde entonces los resultados sobre los telómeros se han citado profusamente en el marketing comercial antienvejecimiento, a menudo despojados de las salvedades que los autores añadieron. Un único ensayo pequeño, por muy cuidadosamente que se haya realizado, es un primer dato y no una base, y el salto de una medición de sangre en el laboratorio a una promesa de rejuvenecimiento juvenil es exactamente el tipo de exageración que el propio estudio no respalda.

Lo que no nos dice

Para el lector que investiga la terapia, la distinción práctica importa más que los titulares. Aquí no hay evidencia de que ningún dispositivo concreto ralentice el envejecimiento; el estudio empleó un protocolo clínico específico, y explorar opciones para comprar una cámara hiperbárica (guía de compra) no le dirá si un paquete de bienestar recrea las condiciones exactas utilizadas en el ensayo. La replicación independiente en estudios más amplios y controlados, con criterios de valoración de salud reales, aún no ha confirmado estos hallazgos.

El artículo sobre los telómeros es una investigación auténtica e interesante que vale la pena conocer, pero es un punto de partida, no una promesa de una vida más larga. Quien se plantee la HBOT por motivos relacionados con el envejecimiento debería leer las afirmaciones con escepticismo y comentarlas con un médico cualificado que pueda sopesar una evidencia escasa frente al coste, el tiempo y los riesgos que implica.

Fuentes